| La boca de la literatura según Manuel Rivas |
|
|
| Escrito por Juan Luis González Pardo |
| Jueves, 16 de Abril de 2009 16:09 |
|
Foto: Oscar Dacosta
Manuel Rivas en la conferencia celebrada en la Fundación Caixa Galicia.
Con una maleta de emigrante llena de poemas y accesorios tan dispares como un nivel o una pequeña caja de fósforos Kafka, que sirven para iluminar momentos de falta de inspiración, hizo acto de presencia en la Fundación Caixa Galicia el escritor y periodista Manuel Rivas. El autor coruñés comenzó la charla, que contó con más de cien personas, explicando el paralelismo que existe entre la historia de la literatura, de los cuerpos, de la naturaleza y de las palabras. Con un lenguaje metafórico y poético fue desgranando sus pensamientos haciendo referencia a autores como Rosalía y su definición del “silencio mudo y el silencio amigo” u obras como Luces de bohemia o La Odisea para dar a conocer su particular manera de entender la crisis actual. ![]() El poeta gallego confesó que una de las actividades a la que más dedica su tiempo libre es “a pensar dónde se encuentra la boca de la literatura”. Para explicar esta curiosa búsqueda, Rivas, deleitó a los asistentes al acto con dos o tres anécdotas muy divertidas en las que demostró que la boca de la literatura no se tiene por que encontrar precisamente en los lugares o personalidades más cultas… En la misma línea comparo el andar de la literatura con el andar de Charlot, un andar hacia lo desconocido, “el andar de la simultaneidad, un pie pisa en el día, otro pie pisa en la noche, uno pisa en la casualidad y otro en la causalidad”. Para finalizar Manuel Rivas recitó con una voz muy cercana y embriagadora tres poemas de su último libro La desaparición de la nieve, arrancando una sonora ovación al rematar cada uno de ellos. El encuentro organizado por la Asociación de Parkinson de Compostela (Aspac) con motivo del día mundial del parkinson celebrado el día 11 de abril, contó con la presencia de personalidades como la presidenta de dicha asociación Carmen Guillín, a la que diagnosticaron parkinson con tan sólo cuarenta años. Finalmente, a la hora de realizar preguntas al artista gallego, se vivió un momento realmente mágico que podría resumir el ambiente familiar y distendido que se respiró durante el acto. Una señora de mediana edad, se animó a internevir divagando durante varios segundos sin saber muy bien qué preguntar, para terminar confesando visiblemente emocionada: “Manolo, no quiero que te marches, por favor, sigue contándonos cosas, que de verdad disfrutamos mucho escuchándote”.
|
| Última actualización el Domingo, 12 de Julio de 2009 22:14 |